30-1-2026

GOe abrió el pasado octubre sus puertas como un nuevo ecosistema abierto dedicado a la investigación y la innovación gastronómica, y lo hizo desde una arquitectura inseparable de su propia concepción y de su contexto cultural y natural.

El nuevo edificio, de unos 9.000 metros cuadrados, situado en el barrio de Gros de San Sebastián, en el punto de encuentro entre la ciudad, el monte y el mar, se plantea no solo como un contenedor de actividades, sino también como un ágora, una plaza pública concebida para convertirse en punto de encuentro de profesionales, estudiantes, investigadores y ciudadanos, y en un nuevo icono del paisaje urbano donostiarra, que invita a ser recorrido tanto por dentro como por fuera.

El edificio lleva la firma del revolucionario arquitecto danés Bjarke Ingels, fundador y director creativo de BIG (Bjarke Ingels Group), uno de los estudios de arquitectura más importantes y rupturistas del mundo, que ha construido una trayectoria personalísima por su manera de llevar más allá los límites tradicionales de la arquitectura, a través de proyectos sumamente audaces que aúnan utopía y pragmatismo, hedonismo y sostenibilidad, ambición formal y rigor técnico, siempre atentos al contexto social, económico y ambiental en el que están inscritos.

El arquitecto Bjarke Ingels, durante el acto de inauguración del edificio de GOe

Esta filosofía se ha materializado en proyectos tan diversos como CopenHill, en Copenhague, (donde una planta de transformación de residuos se convierte en espacio público, con incluso una pista artificial de esquí en su techo), la 8 House (edificio híbrido que integra viviendas, infraestructuras urbanas, locales comerciales, paisaje y espacios comunitarios), también en Dinamarca, o el “courtscraper” Via 57 West, en Nueva York (rascacielos con aspecto de velero que  alberga  un “patio de manzana” a la europea con zonas verdes en su interior). En el ámbito gastronómico, BIG había  desarrollado un único proyecto hasta la fecha, el de Noma 2.0, en el que “desarma” el restaurante de René Redzepi en un conjunto de edificios separados, integrados en el paisaje y directamente vinculados a los procesos creativos del restaurante.

En el caso de GOe, Ingels apuesta por un edificio abierto, transparente, funcional, flexible, en constante evolución y profundamente conectado con la ciudad y el paisaje que lo alberga.  Así lo describió en su inauguración, durante la que trató de definirlo a través de una serie de reflexiones que recorren su origen conceptual, su relación con el entorno, su organización de espacios y su vocación de futuro. Recogemos algunas de ellas a continuación.

En el origen, arte y naturaleza
La inspiración del GOe surge del diálogo entre cultura y paisaje. Por un lado, el arte vasco, con una referencia directa a Chillida y su Peine del Viento, con el que comparte el acero corten, informa la materialidad y la expresión del edificio. Por otro, la estética del litoral, y en particular ese espectáculo geológico que es el flysch, se traduce en la estructura y el ritmo estratificado de la fachada. El edificio se sitúa en la intersección entre el mar, el monte y la propia ciudad, con la voluntad de insertarse en el entorno como un elemento más.

“Queríamos que el edificio se convirtiera en una extensión natural de la topografía: una ladera construida por los humanos, casi como una ola verde que rompe hacia el océano… y viceversa. El paisaje fluye suavemente sobre los tejados. También creamos una plaza pública donde los contenidos del edificio pueden desbordarse y activar el espacio, conectándolo con la calle. Al mismo tiempo, una secuencia de escaleras y terrazas permite ascender por la colina”.

Un edificio entendido como ecosistema
En lugar de optar por compartimentos estancos, la estructura del edificio, conceptualmente ligada a la propia naturaleza abierta de este ecosistema gastronómico, se decanta por superposiciones, cruces y relaciones visuales. Una disposición que refuerza la idea de comunidad y aprendizaje compartido, haciendo que las distintas actividades se “contaminen” mutuamente.

“El programa se concibe como una familia de actividades. Desde los espacios más públicos —auditorio polivalente, biblioteca, áreas expositivas, restauración, gran hall— hasta los más secretos, donde se está inventando el futuro: laboratorios, cocina polivalente, salas creativas. Entre unos y otros, talleres de cocina, espacios de coworking, salas de reuniones…”.

Gastronomía también en los materiales

La selección de los materiales de construcción apuesta por la sencillo, por un repertorio reducido de elementos y recursos sobre los que el arquitecto danés aplica diversas analogías culinarias y guiños a las tradiciones gastronómicas locales que también le sirvieron de inspiración estética.

“Los materiales del edificio son como los ingredientes de un plato. Buscamos una paleta simple y orgánica. Todo el recorrido público —escaleras, auditorio, espacios para eventos— está construido en madera. En el exterior, una fachada metálica que se pliega hacia el interior en forma de muros. En cocinas y laboratorios, superficies técnicas de resina epoxi coloreada en distintos tonos, como los de una chuleta: poco hecha, al punto y muy hecha. Esto genera una atmósfera informal, cálida y acogedora”.

A la vista de todos, desde dentro y desde fuera
El edificio funciona como un escaparate de las diversas actividades que alberga, un dispositivo transparente en el que cocinas, talleres y espacios públicos se muestran, se miran y se dejan mirar, generando una experiencia que puede vivirse desde fuera y desde dentro.

“Es casi como una casa de muñecas, donde cada actividad resulta visible tanto desde el interior como desde el exterior. Desde la calle, en planta baja, puedes ver una clase de cocina en marcha. A medida que asciendes, muchas cocinas tienen acceso directo al exterior, con pequeños huertos de hierbas o zonas para cocinar en parrilla. Al mismo tiempo, desde las cocinas se observa la actividad de los espacios públicos. Incluso si uno no tiene nada que hacer allí, se siente invitado a entrar y explorar, continuando el recorrido hasta el restaurante superior”.

Nuevos espacios para la ciudad

Además de albergar distintas actividades, el edificio se inserta en el barrio de Gros abriendo en la ciudad nuevos lugares de encuentro, paseo y disfrute para todos los ciudadanos, incluso cuando permanece cerrado.

“El edificio genera más espacio público del que existía previamente. A través de  una secuencia de pequeños paisajes, caminos y pavimentos se conectan los distintos niveles y se alcanzan los distintos techos. Desde espacios sombreados que prolongan la ciudad dentro del edificio, hasta una especie de mirador final desde el que se contempla el mar y en el que se está al mismo nivel que los tejados de la ciudad adyacente”.

Un paisaje en transformación
La dimensión paisajística del proyecto se concibe como un sistema vivo que se transforma en función de las estaciones. El crecimiento de la vegetación y su adaptación al entorno forman parte de la narrativa del edificio, reforzando su condición de organismo en evolución, más que de objeto acabado.

“El paisaje se organiza en una serie de plataformas escalonadas. En el futuro, la vegetación crecerá hasta convertirse en una extensión verde del entorno. La estrategia de plantación se desarrolló junto a los arquitectos paisajistas, seleccionando especies nativas capaces de resistir la salinidad del aire marino. Con el tiempo, el edificio se llenará de color”.

Una estructura abierta al futuro

GOe se concibe como un soporte preparado para ser activado y transformado por quienes lo habiten y hagan uso de él. Su arquitectura no fija un uso definitivo, sino que ofrece un marco flexible capaz de acoger nuevas actividades, eventos y significados con el paso del tiempo.

“Hemos creado una estructura abierta, acogedora y conectada con la ciudad, el monte y el mar. Cuando lleguen los chefs y los experimentos culinarios, el edificio solo puede ir a más. El sueño es que, con el tiempo, este escaparate frente al océano sea como mirar dentro de diez bodegas distintas, cada una con su ambiente y su carácter”.