Comer, beber… leer
Lorena GrauPara el próximo 23 de abril intercambiamos por rosas diez libros que acaban de asomarse a los escaparates.
Para el próximo 23 de abril intercambiamos por rosas diez libros que acaban de asomarse a los escaparates.
La industria alimentaria se sirve de distintos mecanismos para alcanzar en sus snacks el «bliss point», el punto exacto de equilibrio entre sal, azúcar y grasa, allí dónde resulta complicado dejar de comerlos.
Desde el campo hasta la mesa, pasando por todos los eslabones de la cadena alimentaria, la inteligencia artificial ya está sirviendo de apoyo en todo tipo de procesos.
Jóvenes productores de distintos países se dieron cita en el evento Wine Shapers para compartir cómo están replanteando la forma de elaborar y comunicar el vino y de adaptarse a un contexto de incertidumbre y transformación.
La fuerza de esta propuesta radica en la visión personal y el empuje de su director de orquesta, Pablo Rivero, que trasciende la narrativa habitual, según la cual los chefs son los protagonistas naturales del relato gastronómico contemporáneo.
Tras el cierre de Silo, el primer restaurante zero waste del mundo, el chef inglés asume la tarea de expandir su filosofía e influir en la industria alimentaria.
Más allá de recomendar restaurantes o dietas, la tecnología puede contribuir a organizar y optimizar cómo producimos, distribuimos y consumimos alimentos. Cuando se comparte y adapta localmente, se convierte en una herramienta clave para reforzar los territorios y hacer que el valor se quede en las comunidades.
La cocinera danesa aboga por un trabajo de “co-creación” cuya viabilidad depende en gran medida de la capacidad del grupo para establecer un entorno equitativo y de confianza en el que todas las aportaciones puedan ser valoradas.
Conseguir productos con menos ingredientes, más naturales y fáciles de entender por el consumidor es uno de los retos de la investigación gastronómica.