La gastronomía también puede provocar asco, repulsión y sudores fríos, sensaciones que los libros que proponemos para Halloween y los días dedicados a los difuntos exploran en profundidad, de la mano de autores tan diversos como el maestro del género Stephen King, el chef y divulgador Anthony Bourdain, la coreana Han Kang, premio Nobel de Literatura en 2024, o el siempre apasionante H.G. Wells. Espectros hambrientos, críticos gastronómicos psicópatas, gallinas descomunales, sacrificios humanos y maîtres desquiciados desfilan por sus páginas, empapadas de hemoglobina.

Un hambre insaciable. Chelsea G. Summers

Sexo, violencia, canibalismo y gore a espuertas son los ingredientes de esta novela protagonizada por una afilada (en más de un sentido) crítica gastronómica temida por los mejores chefs que disfruta tanto de los placeres de la mesa como de los de la cama y la sangre. Y de todos ellos deja cumplida reseña en estas páginas escritas desde la cárcel, puesto que por fin la han pillado cargándose con un picahielos a uno de sus amantes (muchos de los cuales, como algunos restaurantes, tampoco estuvieron a la altura de sus expectativas). La autora juega a invertir salvajemente los roles tradicionales creando un personaje femenino que mira, desea, selecciona y juzga a los hombres, a quienes termina por convertir, además de en juguetes sexuales, en (literalmente) objetos de consumo.

La vegetariana. Han Kang

La autora coreana Han Kang, premio Nobel de literatura en 2024, se acerca con esta novela al territorio del terror psicológico para contar la historia de un ama de casa a quien asaltan una serie de pesadillas truculentas que la llevan a dejar de comer carne. Su decisión despierta la incomprensión de quienes la rodean (su marido, su hermana, su cuñado, cuyos distintos puntos de vista sobre ella emplea la autora para estructurar la narración) y pronto se convierte en una rebelión nada superficial contra su cuerpo y su familia, contra la mirada masculina y patriarcal y las normas que han venido rigiendo su vida, una de esas existencias en las que lo cotidiano, lo aparentemente normal, puede hacerse irrespirable.

El alimento de los dioses. H.G. Wells

El autor de clásicos de la ciencia ficción como La máquina del tiempo, El hombre invisible, La guerra de los mundos o La isla del Dr. Moreau volvió a demostrar aquí su debilidad por los mad scientists, en este caso responsables del desarrollo de una sustancia llamada Herakleophorbia IV (el “alimento de los dioses” del título) que hace crecer hasta dimensiones descomunales a todo aquel ser que la consume, de avispas a ratas, pasando por gallinas y finalmente… humanos, que van sembrando el terror allí donde pasan. El libro apunta también a una reflexión sobre los límites de la industria alimentaria en su búsqueda de productos que arrasen en el mercado y su control por parte de las administraciones públicas.

Ritual. Graham Masterton

Un libro en el que un crítico gastronómico es forzado a cortarse uno de sus dedos para después cocinarlo, masticarlo y tragárselo sin duda se habrá ganado ya solo por esto el interés de buena parte del mundo hostelero. Esta es precisamente una de las muchas cosas que ocurren en Ritual, novela del especialista en el género Graham Masterton, que tiene lugar en el exclusivo y misterioso restaurante francés Le Reposoir, que el citado crítico y su hijo se empeñan obsesivamente en visitar durante su road trip por Connecticut, más que nada porque se niegan a reservarles una mesa. Ese empeño les supondrá entrar en un salvaje carrusel de sectas, sacrificios, perros en llamas, enanos asesinos y vómitos mortales, entre muchas otras sorpresas.

Hungry Ghosts. Anthony Bourdain

Ilustradores como Vanesa del Rey, Paul Pope o Francesco Francavila ponen sus lápices al servicio de Anthony Bourdain, quien en esta ocasión abandonó sus expediciones culinarias alrededor del mundo para pasarse a la novela gráfica, pergeñando una colección de relatos breves, coescritos con Joel Ross, que siguen el espíritu de Creepshow o Historias de la cripta: una sucesión de historias más o menos horripilantes, narradas por los asistentes a una cena, en las que de una u otra forma aparece la gastronomía, bajo la forma de espectros hambrientos, esqueléticos fantasmas de gente muerta por inanición, ombligos insaciables y demás. El volumen, publicado tras la muerte de Bourdain, se cierra con una colección de recetas creadas ad hoc para cada una de las historias.

Almuerzo en el café Gotham. Stephen King.

El café del título es el escenario de este relato de Stephen King, ilustrado para esta estupenda edición de Nórdica por el dibujante madrileño Javier Olivares, en el que un tipo llamado Steven Davis, sumamente alterado por la ansiedad que le provoca el síndrome de abstinencia de la nicotina y por el súbito abandono de su mujer, queda con ella para tratar de encontrar la manera de recuperar la relación. Lo que sigue es toda una personificación de la rabia, la frustración y los instintos más asesinos en la figura de un maître desquiciado que convierte el comedor en un escenario de violencia extrema donde cuchillos, sartenes y pucheros de agua hirviendo se utilizan para fines muy poco culinarios.

Killer Pizza. Greg Taylor

Los lectores de entre 10 y 14 años pueden sumergirse sin demasiado temor en la historia de Toby McGill, un chaval recién entrado en la adolescencia que cree que trabajar durante el verano en la pizzería Killer le dotará de las habilidades necesarias para comenzar a subir la cuesta que conduce a su sueño: convertirse en chef. Sin embargo, la pizzería en cuestión resulta ser la tapadera de una organización secreta dedicada, como su propio nombre podría haberle sugerido, a matar. Concretamente a matar monstruos, unos seres de lo más escondidizo llamados guttata que pueden camuflarse bajo apariencia humana, lo que los hace todavía más difíciles de identificar y cazar mientras Toby y sus colegas van repartiendo especialidades como la Frankensausage, la Fangtastic Hawaiian o la Monstrosity.